Homo Cyborg-Naief Yehya

May 7, 2009

Lecciones no aprendidas: fin de año y genocidio en Gaza

Filed under: General


Tragedia como entretenimiento en la gran pantalla
El 2008 terminó con una efervescencia de películas hollywoodenses acerca de nazis y el Holocausto: The boy in the striped pajamas (El niño de la pijama rallada, Mark Herman), The Reader (El lector, Stephen Daldry), Defiance (Desafío, Edward Zwick), Valkyrie (Brian Singer), Adam Resurrected (Adán resurrecto, Paul Schrader) y Good (Bueno, Vicente Amorim). El productor, director y cofundador de Miramax, Harvey Weinstein, declaró al New York Post: “Nunca habrá demasiados filmes del Holocausto. Es un tema maravilloso para ser explorado en cuantas formas sea posible… Espero que nuestros hijos se eduquen acerca del Holocausto para que se cumpla el Nunca más”. Al mismo tiempo, las fiestas decembrinas tuvieron como fondo en las pantallas caseras la masacre de Gaza, la más reciente agresión e incursión sionista en territorio palestino. Es cierto que es necesario repetir las lecciones de la historia para no olvidarlas, lo grave es cuando en vez de aprender de dichas lecciones la reiteración nos hace insensibles a las tragedias de nuestro tiempo.


Propaganda y democracia
No resulta fácil cometer la clase de atrocidades que está llevando a cabo el ejército israelí al bombardear masivamente una de las zonas más densamente pobladas del mundo y presentarse como la víctima. El manejo de la desinformación y la propaganda ha jugado un papel fundamental en esta operación militar. Basta ver que en los medios electrónicos y la mayoría de los medios impresos en los Estados Unidos el conflicto es referido como la lucha entre Israel y Hamas y no como Israel contra el pueblo palestino. De tal manera el enemigo se convierte en una entidad abstracta, fácilmente estigmatizable y casi universalmente repudiada. Pero este conflicto como cualquier otro tiene una historia y Hamas no es una aberración inexplicable sino el producto de décadas de ocupación, despojo y sistemática aniquilación de líderes del pueblo palestino. El recientemente desaparecido Edward Said escribió: “Israel es frecuentemente señalado como una democracia. Si ese es el caso, entonces es una democracia sin consciencia, un país cuya alma ha sido capturada por la manía de castigar al débil, una democracia que refleja fielmente la mentalidad sicópata de su [ex]líder, el general Sharon, cuya única idea —si esa es la palabra correcta— es matar, reducir, lesionar expulsar a los palestinos hasta quebrarlos”


Una lección de historia más
Charles Freeman, el diplomático estadounidense y exembajador de los EUA en Arabia Saudita dice: “Israel comenzó Hamas. Era un proyecto del Shin Bet [la agencia de inteligencia doméstica] con la idea de usarlo para controlar a la OLP” (citado en Devil’s Game, Robert Dreyfuss). Hamas evolucionó de la Hermandad musulmana con el apoyo de los halcones del gobierno israelí como Menahem Begin, Ariel Sharon y Yishtak Shamir, entre otros. En 1978 Begin legitimó a la Asociación Islámica de Ahmed Yassin (el líder anciano y hemipléjico que fue asesinado en 2004 por un misil israelí mientras viajaba en su silla de ruedas) y dio lugar a la creación de las Ligas de las aldeas, concejos locales anti OLP controlados por el Shin Bet. Hamas cuyo nombre es un acrónimo del Movimiento de Resistencia Islámica que significa fervor, fue fundado entre 1986 y 87 por Yassin, coincidentalmente al tiempo de la primera Intifada. Hamas originalmente sólo empleaba la violencia en contra de otros palestinos pero apoyó la Intifada, aunque todo mundo sabía que estaba vinculado con el gobierno sionista. En buena medida su función era estorbar, sabotear y mantener un continuo y sangriento estira y afloje con la organización de Yasser Arafat. Más tarde cuando comienzan las negociaciones de paz entre la OLP y el gobierno israelí (septiembre 1993- septiembre 2000) Hamas se fue debilitando pero la masacre cometida el 25 de febrero de 1994 por el brookliniano Baruch Goldstein, del movimiento Kach, quien mató a 29 palestinos mientras oraban en la Caverna de los patriarcas de Hebrón, fue el detonador que necesitaba Hamas para revivir y convertirse en la organización terrorista responsable por docenas de ataques suicidas que cobraron la vida de cientos de israelíes. Hamas fue una estrategia de manipulación extremadamente eficaz para desarticular la lucha palestina por un estado nacional. Hamas era una organización con pocas probabilidades de éxito en una sociedad educada, políticamente consciente, heterogénea en lo social, cultural y religioso (gran parte de los palestinos son cristianos). A fuerza de destruir toda alternativa, de humillaciones inverosímiles, asesinatos, robo de tierras, presión y acoso, el gobierno israelí logró que Hamas se convirtiera en una organización de masas con el apoyo de más de una tercera parte de los palestinos.


Embate propagandístico
Mientras discutía con amigos y colegas estadounidenses y mexicanos al respecto de la reciente carnicería israelí me llamó la atención que la mayoría repetían lo que parecían eslóganes: “Hamas construye bombas debajo de los pupitres escolares”, “Los palestinos son tan víctimas de Israel como de los fundamentalistas de Hamas” y la más estrepitosa (por sus connotaciones racistas: árabes bestias, judíos decentes): “Lo que Israel hace ahora no es nada comparado con lo que haría Hamas si pudiera”. Mientras debatíamos sofismas el Ejército israelí (EDI) seguía aplastando Gaza. “La masacre en Gaza se justifica porque Hamas hubiera hecho lo mismo si pudiera, aunque no lo hagan porque no pueden”, como escribió Robert Fisk, quien en las páginas del Independent también identificó la misma retórica.



Mundos paralelos
La estrategia propagandística israelí ha sido global, incisiva y tan feroz como los bombardeos de sus pilotos. Por un lado han logrado influenciar tanto a los medios electrónicos como impresos con su mensaje, por otro fueron creados grupos de voluntarios en todo el mundo para discutir, denunciar y acosar a todo medio informativo regional, local o comunitario, páginas del web y blogs que no hagan eco de su versión. Uno de los mensajes más repetidos era el de establecer comparaciones, como mostrar el mapa de Nueva York o Toronto o Buenos Aires y pintar a un lado una franja de Gaza imaginaria, con un rango de alcance de misiles sobre la ciudad en cuestión. ¿Qué haría usted si los misiles cayeran sobre su casa? La hipótesis es absurda ya que no contempla: 1) que ninguna de esas ciudades mantienen a una población bajo un bloqueo genocida ni asesina regularmente a sus líderes y figuras públicas; y 2) que París no fue arrebatada a la población árabe durante la Nakba o catástrofe de 1948, cuando miles de palestinos fueron expulsados de sus tierras. Sin acción no hay reacción.


Construir un país desde una jaula
Los medios estadounidenses al unísono optaron por justificar la acción militar israelí, al repetir dogmas propagandísticos como los mencionados o como: “Esto no hubiera pasado si los palestinos en vez de querer destruir Israel se dedicaran a construir Palestina”. Difícilmente cualquier autoridad palestina puede construir un país en los bantustanes amurallados sin viabilidad territorial, sin acceso a mercados, materias primas, herramientas, transporte o seguridad que son Gaza y Cisjordania, fragmentos de tierra hipervigilados recortados caprichosamente por autopistas prohibidas a los palestinos, con puestos militares en cada recodo y camino, con acceso limitado al agua, la energía y la educación, con un gobierno títere como es la autoridad, completamente desprestigiada, de Abbas y su cohorte de pillos y colaboradores israelíes.


Una montaña de muertos
Pero quizás la idea más perturbadora del arsenal propagandístico es que Israel hace todo los esfuerzos posibles por evitar el daño colateral, por no asesinar civiles indefensos. Una y otra vez a lo largo de la historia ha sido demostrado que esto es una mentira flagrante. Desde la mencionada Nakba, en que pelotones de milicianos, como el Irgún y brigadas de la muerte, como la Unidad 101, lanzaron campañas de terror para matar o expulsar de la Palestina histórica a cerca del 85% de la población nativa, los sionistas crearon un culto de las armas y una ideología de la fuerza como única solución a cualquier problema. Quienes afirman eso ignoran o han olvidado la masacre de un centenar de civiles en Deir Yassin en 1948, las campañas del EDI en Líbano en 1982, cuando cerca de 2000 civiles palestinos murieron bajo las bombas y por las balas israelíes, la matanza de Qana en 1996 donde murieron más de 100 civiles, la masacre de Marwahin, la acción militar en julio y agosto de 2006 contra de Hizboláh, donde murieron alrededor de 1200 civiles y por supuesto, los 1300 civiles asesinados en Gaza. La pila de cadáveres que ha acumulado el EDI en su breve historia es impresionante y de ninguna manera es garantía de paz y seguridad.


La gran inmoralidad
Resulta inmoral y pasmoso que durante una clara matanza de civiles, los medios y en particular los editorialistas encuentren razones para justificar la muerte y destrucción impuesta a un pueblo que carece de ejército y que vive en condiciones que hacen ver humano el bloqueo de Sarajevo. Resulta increíble que aún se utilice el recurso de acusar de antisemitismo a cualquier critico de los crímenes del estado israelí. Quienes hoy defienden esta masacre son los mismos que ayer hubieran defendido la matanza de My lai, que habrían encontrado argumentos para justificar el anschluss y quizás hasta hubieran dado igual credibilidad a las víctimas judías alemanas que a los culpables de la repugnante abominación que conocemos como Kristallnacht.

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