Homo Cyborg-Naief Yehya

November 21, 2007

La guerra contra Irán

Filed under: General

Durante el todo el verano en los Estados Unidos los grandes medios no cesaron de repetir el mensaje oficial el cual pedía “dar tiempo” al incremento de tropas o “surge” , no cuestionar la política bélica y esperar el informe del 10 de septiembre (fecha elegida por obvias resonancias emocionales justo antes del aniversario del los ataques contra las Torres gemelas y el Pentágono) del general Petraeus acerca del estado de las cosas en Irak tras esta iniciativa. Cualquier persona medianamente interesada podía seguir el curso de los acontecimientos más relevantes sucedidos en este, otro infernal verano iraquí, y darse cuenta que el nivel de violencia interétnica, el caos, el continuo éxodo de la población iraquí, el colapso de los servicios básicos y el crimen no han menguado en lo más mínimo y de acuerdo con las cifras más recientes recogidas por la agencia AP, el deterioro se ha incrementado y la opinión pública iraquí es muy desfavorable al aumento de tropas invasoras.
Mientras tanto la retórica del gobierno estadounidense en contra de Irán siguió aumentando. El 28 de agosto pasado, ante la Legión Americana, Bush declaró que Irán amenazaba al Medio Oriente con un holocausto nuclear y que había autorizado a sus comandantes a confrontar las actividades criminales de Teherán. Por meses se ha acusado al gobierno de Ahmadinejad de proveer entrenamiento, dirección y armas a los insurgentes chiítas, en particular en lo referente a explosivos sofisticados que han cobrado numerosas vidas entre las tropas estadounidenses. Los Estados Unidos han llegado al extremo de amenazar con designar a una de las principales ramas del ejército de ese país, al cuerpo de la guardia revolucionaria iraní, como un organización terrorista global. Paradójicamente el principal aliado estadounidense en la región, el primer ministro Nouri al-Maliki, quien además debe su supervivencia en el poder a las fuerzas invasoras, ha contradicho estas acusaciones al declarar que el papel de Irán ha sido constructivo en Irak.
Y si bien los medios estadounidenses se han mostrado ligeramente más escépticos al respecto de estas acusaciones, por otra parte tampoco han denunciado lo que a todas luces parece una nueva campaña de desinformación y propaganda de la Casa Blanca para vender una nueva guerra. Como hace cuatro años, hay “filtraciones” de información que obviamente son parte de una estrategia deliberada para ir creando una Zeitgeist favorable o por lo menos tolerante en caso de que se lance esta guerra. Aunque comenzar otra guerra parece totalmente delirante dado que el ejército estadounidense se encuentra rebasado, empantanado en sus guerras actuales y en crisis debido al inmenso desgaste y altísimo costo que han tenido cuatro año años de invasiones en Irak y seis en Afganistán, Bush, Cheney y lo que queda de su equipo de neocones, podrían apostar a esta alternativa para despertar una renovada euforia bélico-patriotera que pudiera traducirse en un triunfo republicano en las urnas.
El ataque sería justificado por que la Estrategia de Seguridad Nacional del 2006 establece que uno de sus objetivos es eliminar a Irán como potencia regional y llevar a cabo un cambio de régimen en la república islámica a pesar de “peligros e impedimentos” significativos. Varios analistas militares, entre los que destacan Dan Plesch, el Director del Centro para Estudios Internacionales y Diplomacia de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, y Martin Butcher, el exdirector del Consejo de Información sobre Seguridad Anglo Americano han publicado reportes al respecto de supuestos planes del Pentágono para lanzar un ataque tipo “shock and awe”, como el usado al inicio de la guerra contra Irak, masivo, multifrente, de espectro total con el que se espera destruir gran parte de la capacidad militar, de la infraestructura y las plantas nucleares del país, con la intención de tornarlo en un solo golpe en un “estado débil o fracasado”. Los planes señalan que 10,000 blancos han sido elegidos para su destrucción con misiles de largo alcance. Se cuenta con que los Estados Unidos tienen suficientes tropas de tierra e infantes de marina en la región para ser usadas en un ataque relámpago contra Irán. También supuestamente hay ya agentes de fuerzas especiales, CIA y otras agencias infiltrados trabajando con grupos disidentes y de resistencia popular en varias provincias del país, como en la zona azerí, en Balujistán, Kurdistán y en la principal zona de producción petrolera el Khuzestán, con la intención de incitar levantamientos y llevar a cabo actos de sabotaje contra el gobierno central. En esta guerra las únicas naciones que supuestamente prestarían apoyo serían Inglaterra e Israel. Llama la atención también que los aspirantes a candidatos presidenciales de ambos partidos han asumido como una obligación hablar de la manera en que confrontaran la amenaza iraní y compiten por mostrarse agresivos al respecto de una situación de confrontación aún inexistente.

Estos autores piensan que el Pentágono tiene considerado el uso de armas nucleares en el caso de que Irán tenga ya un arsenal atómico o si se requieren para destruir las instalaciones de la planta nuclear de Natanz que supuestamente cuenta con un bunker de profundidad. Pocas veces se menciona en los medios de comunicación estadounidenses que Irán es uno de los países signatarios del Tratado de no proliferación nuclear de 1970 y ha cumplido sus obligaciones con éste. La AIEA ha reportado que Irán a frenado su programa de enriquecimiento de uranio, que está produciendo combustible nuclear en cantidades insignificantes y está operando por debajo de su capacidad. La Agencia Internacional para la Energía Ató mica AIEA ha verificado que su nivel de enriquecimiento se encuentra muy por debajo de lo necesario para producir una bomba atómica.
Mientras sigue el crecendo en la retórica bélica, reaparece misteriosa y oportunamente un Bin Laden, quien aparentemente se ha reteñido la barba para ocultar sus canas y que probablemente recibió un portazo que le dejó la nariz hinchada, anunciando una escalada de la resistencia jihadi en contra de las tropas invasoras en Irak. Esta milagrosa resurrección del fondo de las cavernas recuerda su no menos oportuno retorno a pocos días de las pasadas elecciones, cuando dirigió un mensaje electoral a la población estadounidense que tuvo cierto peso en la reelección de Bush. Más que un líder rebelde Bin Laden, carga ahora un aura seudomística de líder de culto religioso extremista en la línea de Charles Manson y David Koreish. De tomarlo en serio su “incremento jihadista” no se prevé más eficiente que el “surge” de Bush, por el contrario se puede anticipar que será igualmente fracasado. “Bin Laden” (como ser humano o como trade mark) antagonizó a los chiítas y ha perdido el apoyo de gran parte de los sunitas, además de que la idea de que un saudita les dicte política es inaceptable desde casi cualquier punto de vista para los iraquíes. Sus seguidores son puñados de fanáticos endiosados, el equivalente con explosivos, a los jóvenes neonazis que se tatúan swásticas y salen a golpear indigentes. Sus otros fans son quienes lo usan como parte de las campañas para intimidar a la población estadounidense para que vote por los republicanos y sus guerras.

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://naiefyehya.blogsome.com/2007/11/21/la-guerra-contra-iran/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>























Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Minz Meyer